August 10, 2008
La Salvación Y Los Obstáculos
Mark Reeves
El hombre llamado Crispo en Hechos 18:8 es un maravilloso ejemplo de superar los obstáculos que nos impidan de salvar nuestra alma. Nótense algunas de las cosas que Crispo superó cuando “creyó en el Señor con toda su casa.”
Obstáculos
Crispo era el principal de la sinagoga en Corinto cuando Pablo primero llegó para predicar el evangelio. Por lo tanto, Crispo tenía una posición muy “visible”, hubiera sido escudriñado por los miembros de la sinagoga. Según la reacción de ellos al evangelio, Crispo sin duda tuvo que enfrentarse a mucha oposición de los que le rodeaban. Pues muchos de los judíos rechazaron el evangelio y aun “blasfemaron” (Hechos 18:4-7). Seguramente éstos esperaban que Crispo les acompañara en lo mismo, pues era su líder. Sin embargo Crispo, conociendo el valor del reino de los cielos (Mat. 13:44-46), escogió juntarse a Cristo y a Sus apóstoles, en vez de agradar a la gente.
Crispo hizo lo poco popular, no solamente respecto a sus compañeros, sino también en cuanto a la vida en general de su ciudad. La lascivia y la idolatría eran cosas comunes en Corinto (1 Cor. 6:9-11), sin embargo al obedecer al Señor, Crispo sabía que iba a tener que separarse de tal vida impía (cp. 2 Cor. 6:14-18). No era una opción popular en aquel entonces, ni lo será hoy.
Valía La Pena
Guardemos presente que las cartas 1 y 2 a los Corintios fueron escritas por Pablo a las mismas personas que él había ayudado a convertir a Cristo en Hechos 18. Una de estas cartas menciona a Crispo por nombre (1 Cor. 1:14). Pablo ahora puede escribir a estas personas y decirles que fueron lavados, santificados, y justificados. Esto es de gran maravilla puesto que algunos de ellos antes había sido adúlteros, afeminados, “los que se echan con varones,” ladrones, borrachos, etc. (1 Cor. 6:9-11). Pero, ¡cuán feliz el hombre que no tiene nada que le condene!
Además, Crispo y otros ahora disfrutaban de una relación buena con Dios. “Pablo . . . a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos . . .” (1 Cor. 1:1-2). Un santo no es una persona extraordinaria que vivía en siglos pasados a quienes ahora adoremos. Cualquier persona hoy que siga el ejemplo de Crispo y los demás corintios en llegar a ser un cristiano puede disfrutar de esta relación con Dios también.
Por último, Crispo disfrutaba de la esperanza de vivir después de morir acá en esta tierra. Tenía esperanza de cosas más allá de esta vida (1 Cor. 15). Sea que usted haya cometido la fornicación o andado como borracho, usted puede ser “lavado” (cp. Hechos 22:16). Usted puede vivir después de esta vida y no sufrir del castigo eterno (Jn. 5:26-29).
¿Por qué no seguir usted el ejemplo de Crispo y poner el servicio al Señor ante la popularidad o la tradición? Crispo en verdad era hombre religioso y piadoso, sin embargo necesitaba deshacerse de su vida anterior y seguir la enseñanza de Cristo (cp. Filip. 3:4-9). Crispo logró superar la popularidad para hacer lo correcto.
Ahora, ¿qué de usted? - mhr.