August 3, 2008
Ningún Atajo
- Tony Mauck
Cuando estuve en high school [la preparatoria, mhr], aprendí en las
matemáticas que la más corta distancia entre dos líneas es una línea recta. Esta
idea es bastante sencilla, pero no así la vida. Rara vez puede la persona pasar
del punto A al punto B por una línea derecha. Vivo aproximadamente cinco minutos
del local Southside. Si yo podría hacer el viaje en una línea derecha, llegaría
en menos tiempo. La vida es más complicada, teniendo sus curvas y vueltas en vez
de una línea derecha. El cristiano anda en un camino, pero a veces el camino es
tortuoso, pasando por terreno accidentado y montañoso. El camino lleva al cielo.
La meta del viaje vale la pena, pero a veces el camino es una fuerte pendiente.
Todos solimos buscar el atajo, un camino o avenida a nuestro destino que sea más rápido o fácil. Puedo llegar al local por varias rutas, pero me costó casi seis meses para aprender la ruta más corta (evitando las zonas escolares de 20 m.p.h. y de vez en cuando pasando por McDonald’s para desayuno). Nuestra sociedad apurada desea la conveniencia (los muchos sitios donde se sirve al cliente en su automóvil y el telecontrol para todo testifican a esta verdad). El tiempo es precioso, por tanto queremos sacar el máximo provecho. Todo esto es bueno (Efes. 5:16), pero a veces el atajo es peligroso. El atajo en la religión es extremadamente peligroso para el alma.
Satanás se dedica al negocio de ofrecer atajos. No nos da el cambio completo por ofrecer placeres temporales en lugar del placer eterno. Le ofreció a Jesús un atajo para obtener el reino (Mat. 4:8-10). El camino del cristianismo es una cruz (Mat. 16:24), y el primero que sugirió que la cruz no era necesaria, fue Satanás mismo (Mat. 16:21-23).
Ningún atajo existe para llegar a la madurez espiritual. Esto requiere fe, paciencia, y labor. El hombre no aprende o conoce las Escrituras por la ósmosis. Uno tiene que amar la verdad, estudiarla diligentemente, y meditar en ella. Tiene que pedir en oración la sabiduría para ponerla por obra. La oración también es algo que se tiene que aprender. La comunicación que la persona tiene con el Padre y la intimidad con Él se mejoran con la práctica y se intensifican al crecer la fe. Como el cuerpo físico no se madura de un día para el otro, tampoco el cristiano llega a la madurez espiritual así, o sin esfuerzo. Satanás se esforzará para impedirnos, y susurrará a nuestro oído, “Estás muy bien; relájate y descansa; puedes orar, estudiar o trabajar por el Señor después . . . cuando se te hace más conveniente.”
El cristiano anda en el Camino de Santidad (Isa. 35:8). No es cualquier camino aburrido, y no quienquiera anda en el. El necio no lo encuentra por casualidad, y el inmundo no lo puede caminar, pero el redimido si lo camina (Isa. 35:9). El camino a veces es difícil, pero acordémonos que somos montañistas y lucimos más cuando el camino es una fuerte pendiente. Por la gracia de Dios y nuestro anhelo y perseverancia, el cielo por fin será nuestro hogar eterno. No acepte usted la oferta de un atajo por Satanás. El camino de él es camino de miseria, tristeza, y desdicha. Nuestro es el camino de gozo y alegría perpetuos (Isa. 35:10).